¿Cómo y cuánto paga Spotify a los artistas?

Existe una gran discusión acerca de si Spotify paga mucho o poco a los artistas. En numerosas fuentes (demasiadas para citarlas) y en el imaginario colectivo se da por sentado que Spotify paga migajas y que esquilma a los artistas. La defensa oficial de Spotify (es mejor pagar poco que nada, como cuando se piratea música) no mejora las cosas.

Y aunque en mi fuero íntimo estoy convencido de que Spotify quiere hacer las cosas bien, tampoco son demasiado transparentes al dar información, muy posiblemente por dos causas: primero porque, como en cualquier estructura enorme, los responsables de un área no tienen la menor idea de lo que ocurre en otras áreas en detalle; y segundo porque uno de los principales tesoros -y secretos- de cualquier empresa basada en software son los algoritmos, incluyendo los algoritmos de pago.

En consecuencia he decidido escribir desde mi perspectiva, como pianista que tiene más de 170 tracks publicados en Spotify hasta la fecha (marzo de 2018) y una cantidad no ignorable de oyentes mensuales (60.000).

  1. El dinero entra a Spotify mediante dos vías básicas: propagandas (las que ven los usuarios con cuenta gratuita) o el dinero mensual de los abonados (premium), que son unos 70 millones. No descarto que existan fuentes adicionales de ingresos, o que las tengan en el futuro.
  2. Spotify retiene el 30% de este dinero, con el cual paga a sus empleados (esperemos que bien), a los desarrolladores de software, paga sus otros gastos, impuestos diversos, campañas de promoción, y en fin, cierto margen de ganancia tienen que tener, porque no son una entidad de beneficencia.
  3. Del 70% restante, cierto porcentaje no muy alto (no sé exactamente cuál pero lo sabré en unos meses cuando reciba el papeleo) va a los compositores y letristas/poetas y sus editoriales, que cobran mediante la sociedad de derechos de autor de la cual sean miembros (SGAE en España, SADAIC en Argentina, SACM en México, etc.). Tales sociedades retendrán cierto porcentaje en concepto de gastos de recaudación.
  4. De ese mismo 70%, la mayor parte va a los derecho-habientes de la grabación (que suelen ser los artistas mismos, en caso de los independientes, o sus sellos discográficos, en caso que los tengan). Actualmente, una enorme parte de los artistas no tienen discográfica (y muchos no quieren tenerla tampoco). Otros tienen un sello diminuto con el cual tienen una relación personal, casi de amistad, no anónima (es mi caso con Janus Music & Sound). Los artistas o sus sellos cobran mediante su distribuidor (por ejemplo Distrokid o CD Baby; yo uso los servicios de AWAL, Artists Without A Label). Este distribuidor cobrará su tajada, más grande o más pequeña según lo que hagan y el modelo de pagos que usen (por eso es importantísimo investigar mucho antes de meterse con una distribuidora, para que sus planes de negocios sean consonantes con los tuyos). Antes de que nadie ponga el grito en el cielo hablando pestes de las comisiones de los distribuidores quiero aclararles: esta gente está poniendo mi música (o la tuya) en unas 200 tiendas virtuales, las más importantes son Spotify, Apple Music, iTunes y Amazon. Antes las dificultades organizativas que supondría mantener relaciones individuales con estas empresas, una por una, les digo: yo pago encantado una comisión, “y que limpie otra”.
  5. El método de pago (transferencia bancaria o PayPal) cobrará su tajadilla adicional.
  6. Ahora imaginemos que tú eres artista y tienes contrato con un sello discográfico, sea grande o pequeño. Ese contrato estipulará cuánto cobrarás y cuánto retiene el sello (que supuestamente ha invertido su dinero en tí: estudios de grabación y masterización, promoción, prensa, asesoramiento legal, etc.) Luego, si en tu banda son cuatro, a seguir dividiendo los ingresos.
  7. Si tienes tu propio sello discográfico y tocas solo (pianista, por ejemplo), retienes todo lo que te pague la distribuidora (y de eso, a pagar impuestos…)
  8. No quise decirlo antes para no complicarles la vida, pero en el algoritmo de pagos de Spotify también juega un papel el hecho de si los streams de tu música provienen de un cuenta gratuita, en base a propaganda (que pagan menos royalties) o de una cuenta premium (que pagan más royalties).
  9. Como síntesis y ejemplo concreto: en mi caso personal (artista en solitario con sello discográfico propio), estoy recibiendo aproximadamente 0,20 centavos de euro (1/5 de centavo) por cada stream, es decir, cada vez que alguna de mis pistas (“canciones”) es escuchada al menos 31 segundos (debajo de 30 segundos no se cobra nada). Es decir, para tener 1 Euro en la mano mi música se tiene que escuchar (aproximadamente) 500 veces. Esto no es lo que paga Spotify, sino lo que recibo yo luego de tajadas diversas.
  10. Atención: la cantidad de oyentes no equivale a la cantidad de streams. Un oyente puede escuchar tu música una vez o mil. Lo que interesa a nivel monetario es la cantidad de streams, no la de oyentes. La cantidad de oyentes distintos es una medida de la popularidad del artista. (Para quien le interesen las estadísticas: en mi caso, esos 60.000 oyentes mensuales, más otros factores, me brindan una popularidad del 42% en Spotify). Por cierto, la cantidad de seguidores no sirve para absolutamente nada: son estadísticas de vanidad. Hasta puede ser contraproducente: si tienes mil seguidores pero sólo cien oyentes mensuales, eso implica que ni siquiera tus seguidores te están oyendo (¿serán reales?).

Si les ha picado la curiosidad pueden oir algo de mi música en Spotify (por favor más de 31 segundos cada track…):

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