Spotify: ¿cómo podemos los artistas sacarle provecho?

¿Para qué nos sirve Spotify a los artistas?

El streaming de música existe de hecho, nos guste o no, y si hemos publicado un single, EP o CD mediante un sello discográfico cualquiera (independiente o major), lo más probable es que nuestra música esté ya en Spotify (o Deezer, Tidal, Apple Music, Qobuz, o decenas de otras plataformas, mejores y peores, populares o para exquisitos).

Excepto que seamos una figura de primerísima línea, no tenemos manera humana de imponer nuestras reglas de juego y tendremos que jugar con las cartas que nos han tocado. Pero sacándoles el máximo jugo.

Como artistas, podemos usar Spotify de tres maneras principales:

  1. Para que se conozca nuestra música y que llegue a personas que no tendrían acceso a ella, ya sea por razones geográficas (viven en sitios donde nunca estuvimos ni pensamos ir ) o porque simplemente no nos conocen (sí, también hay esta gente).
  2. Para ganar unas chirolas adicionales. Spotify genera regalías (royalties) que se distribuyen a los sellos discográficos, y los sellos las redistribuyen a sus artistas (recomiendo por lo tanto estar en excelentes relaciones con los sellos que nos han publicado). Además, si somos compositores y se oyen obras nuestras, nos llegarán las correspondientes regalías por otra vía: la sociedad de derechos de autor de la cuales somos miembros (GEMA en Alemania, SGAE en España, SADAIC en Argentina, SACM en México…) Atención: nos movemos en magnitudes de centavos. Mil plays serán un dólar más en el bolsillo, y tras varios meses.
  3. Para generar estadísticas acerca de la ubicación geográfica de nuestros oyentes. Por ejemplo, en mi caso, la mayoría de mis oyentes está en Buenos Aires, pero le siguen Londres, Madrid y México DF. Saber esto puede orientar mis esfuerzos para organizar la próxima gira.

 

Para aumentar tu presencia (como artista) en Spotify:

1) Comenzá aprendiéndote casi de memoria los consejos que ellos mismos dan (Spotify for Artists). Ya con esto hay para una semana de trabajo.

2) Generá alianzas con otros músicos en tu rubro (en mi caso: piano, música argentina, música latinoamericana, clásica, tango, música contemporánea); alianzas con colegas afines para co-promocionarse. Intentá contactar personalmente a estos colegas, a estos artistas similares, para proponerles que incluyan un track tuyo (deciles exactamente cuál, para que no se mareen) en alguna de sus playlists. Como ejemplo: tengo una playlist llamada Modern Piano donde incluyo temas de varios colegas, de pianistas que han tocado una composición mía – o simplemente amiguetes pianistas.

El sentido de la cuestión es que -por ejemplo- si alguien busca obras para piano de Milana (pianista de Canadá), o de Natalia González (pianista argentina), Carlos Márquez, o de Erik Satie o de Arnold Schönberg, y encuentran esta playlist (¡y les gusta!), automáticamente estarán descubriendo la música de todos los demás pianistas. Claramente, no hay garantías de que además les guste tu música. Es una posibilidad más; es sembrar, no es cosechar.

Por supuesto, si lo tuyo es el heavy metal, la canción romántica, la cumbia, el jazz o la música New Age, tendrás que hacer tu investigación específica. Buscá en Spotify las palabras clave de tu especialidad (por ejemplo piano) o palabras indirectamente relacionadas, y pedile al sistema ver todos los resultados en el apartado de playlists. Sugiero escuchar al menos diez tracks para comprobar que tu track realmente tiene sentido en esa playlist.

3) Podés hacés una playlist vos misma donde intercambies tracks de otros colegas. Desaconsejo totalmente hacer un playlist sólo con tracks tuyos. En general está muy mal visto (a poca gente le gusta el “yo, yo, yo” ajeno). Y tampoco te conviene: lo que conviene es que, si la gente busca grabaciones de Claude Debussy te encuentre a vos.

4) Tras haber acumulado un poco de experiencia, el paso siguiente es contactar a los curadores de playlists más grandes (más de 1000 seguidores), a veces llamados taste makers, o influenciadores y sugerirles (pedirles, rogarles, suplicarles) que incluyan uno de tus tracks en sus listas. Estos influenciadores suelen ser insobornables y están orgullosos de serlo. La única manera de persuadirlos es la calidad (olvidé mencionar antes este nimio detalle).

La inclusión en una lista con muchos seguidores (y oyentes, no meramente seguidores pro forma) puede ser decisivo. Por ejemplo, hay una cantautora estadounidense llamada Helen Austin. Me gusta su música (aunque poco tenga que ver con la mía puedo apreciarla, ¿verdad?) En promedio, sus canciones tienen algunos miles de plays. Pero hay una que tiene más de 4 millones. Le pregunté directamente a qué lo atribuía, me respondió que se debe a que esa canción está incluída en una playlist de Spotify muy popular.

¿Se justifica invertir tiempo en Spotify?

Este es un trabajo de hormiga, con frutos a largo plazo… se justifica para aumentar la cantidad de gente que pueda interesarle tu música en lugares donde no tenés acceso geográfico directo – o donde querés apuntalar tu presencia. Vos evaluarás si para vos la presencia musical en plataformas de streaming es importante o no compensa el esfuerzo que hay que invertir. Y yo ¿por qué lo hago? Ay, sinceramente me encanta… y además no viene nada mal conocer la música que están haciendo los colegas.

Juan María Solare

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